
La transición hacia el transporte eléctrico choca una y otra vez con el mismo obstáculo: la recarga. Mientras cargar combustible lleva minutos, un vehículo eléctrico puede necesitar varias paradas de carga en un viaje largo, cada una de varias decenas de minutos. Honda cree tener una respuesta distinta a la de simplemente poner más enchufes: que sea la propia carretera la que cargue el auto mientras circula.
Una pista que funciona como cargador gigante
La filial de investigación de Honda, en conjunto con la constructora Taisei Corporation y la especialista en obra vial Taisei Rotec, desarrolló una tecnología de transferencia dinámica de energía inalámbrica, conocida como DWPT (dynamic wireless power transfer). La idea central es que la energía pase del asfalto al vehículo mediante acoplamiento magnético, sin ningún tipo de contacto físico, mientras el auto está en movimiento.
El sistema ya se probó en una pista privada de Taisei, donde Honda verificó que tanto las unidades instaladas como el firme de la carretera resistían el paso de vehículos de unas 20 toneladas. Es un primer paso pensado, de momento, para vehículos de logística, un segmento donde las paradas de carga representan un costo operativo especialmente alto.
Lo que viene: más pruebas y más exigencia
El plan de Honda no se detiene ahí. La compañía anunció la construcción de una segunda pista durante este año, donde el sistema será sometido a una prueba de carga equivalente a un millón de pasadas de rueda. El objetivo es medir durabilidad, pero también verificar el rendimiento real de la carga y controlar posibles fugas del campo electromagnético, un punto sensible en cualquier sistema de transferencia de energía sin cables.
Para 2027, Honda planea verificar potencias de hasta 150 kW pensadas para vehículos pesados, y a partir del año fiscal que arranca el 1 de abril de 2027 se realizarán las primeras pruebas en un tramo de 300 metros de una autopista japonesa real, fuera del entorno controlado de una pista privada.
El diferencial técnico de Honda
Según la propia compañía, la clave de su propuesta está en que la unidad desarrollada es la primera del mundo que integra en una sola pieza el inversor (el componente que convierte corriente continua en alterna) junto con la bobina encargada de transmitir la energía. Esa integración simplifica el proceso y reduce costos, y además permitiría actualizar carreteras ya existentes sin necesidad de una repavimentación completa, algo así como “fresar” el asfalto actual para incorporar el sistema.
Honda no está sola, pero falta un consenso
La idea de electrificar carreteras no es exclusiva de Honda. En Suecia ya existen 1,65 kilómetros de vía pública con una tecnología similar, y en Francia un tramo de la autopista A10 cuenta con bobinas de inducción capaces de entregar hasta 300 kW. Alemania e Italia también están desarrollando sistemas propios. En Japón, además, Toyota investiga en paralelo junto a Denso y Obayashi, con el respaldo de la Universidad de Tokio en ambos proyectos.
Esa multiplicidad de iniciativas es, al mismo tiempo, una ventaja y un problema. Cuantos más actores trabajen en sistemas de este tipo, más rápido podría llegar una estandarización real. Pero hoy esa falta de estándar común es justamente uno de los frenos más serios, junto con las pérdidas de eficiencia energética y el costo de adaptar los propios vehículos para que puedan recibir la carga inalámbrica. Honda tampoco comparó públicamente el costo de este sistema frente a una red convencional de carga rápida, y se limitó a señalar que la viabilidad económica deberá evaluarse caso por caso. Tampoco se trataría de electrificar carreteras completas: alcanzaría con tramos puntuales donde el vehículo reciba energía de forma intermitente.
Innovación de punta y tecnología que ya funciona
Mientras la industria automotriz experimenta con soluciones de este calibre para resolver un problema tan concreto como la autonomía, vale la pena recordar que no toda la tecnología útil necesita ser la más nueva del mercado. En el día a día, una notebook o un celular reacondicionado con garantía sigue cumpliendo exactamente la misma función que uno nuevo, a un costo más accesible y con menor impacto ambiental. Así como Honda busca aprovechar mejor la infraestructura existente en lugar de reemplazarla por completo, elegir equipos reacondicionados es una forma de sacarle más vida útil a la tecnología que ya tenemos disponible.

