Klara y el Sol: la apuesta de Taika Waititi que se convirtió en el fracaso del año

TECNOLOGÍA2 de noviembre, 2026

Pocas películas llegaban a 2026 con tantas expectativas como Klara y el Sol. Era la adaptación de la novela de Kazuo Ishiguro, tenía a Jenna Ortega y Amy Adams en el elenco, y la dirigía Taika Waititi, el realizador detrás de Jojo Rabbit y Thor: Ragnarok. Todo apuntaba a que sería uno de los grandes títulos del año, con proyección incluso en la temporada de premios. El resultado fue exactamente el opuesto: un desastre crítico y comercial que terminó con la distribuidora recortando drásticamente su estreno.

De qué trata la historia

La trama se ambienta en un futuro cercano y sigue a Klara (Jenna Ortega), una androide sofisticada de inteligencia artificial que pasa sus días observando el comportamiento humano desde la vitrina de una tienda, a la espera de que alguien la compre. Finalmente es adquirida por una madre (Amy Adams) para que acompañe a su hija adolescente, Josie (Mia Tharia), quien padece una enfermedad degenerativa provocada por modificaciones genéticas.

A medida que la salud de Josie empeora, Klara desarrolla una devoción casi religiosa hacia el Sol, al que percibe como una entidad capaz de sanarla. Esa creencia la lleva a una serie de sacrificios que ponen sobre la mesa preguntas de fondo: la soledad, el duelo familiar y los límites morales de la tecnología. Son, en definitiva, los mismos dilemas que atravesaban la novela original de Ishiguro, narrada íntegramente desde la mirada de Klara.

Por qué se convirtió en un escándalo

El problema no estuvo en la premisa, sino en la ejecución. La película debutó con apenas 25% de aprobación crítica en Rotten Tomatoes, un número que generó pánico en Sony Pictures. La respuesta de la distribuidora fue drástica: redujo a menos de la mitad las salas donde se proyectaría en Estados Unidos y canceló por completo el estreno comercial en varios mercados europeos, incluido España. En los hechos, Klara y el Sol pasó de ser una apuesta fuerte a un estreno casi invisible.

Según el análisis de la crítica, el origen del fracaso está en una decisión artística: convertir un drama sobrio y filosófico en una comedia. Waititi intentó suavizar la oscuridad de la novela con humor físico, gags y giros cursis, pero el resultado fue una mezcla de tonos que no terminó de funcionar ni como comedia ni como drama. La película quedó atrapada en un punto intermedio incómodo, sin lograr ser genuinamente graciosa ni verdaderamente conmovedora.

Otro punto clave es la pérdida del punto de vista narrativo. La novela de Ishiguro se cuenta enteramente a través de los ojos de Klara, lo que permite descubrir las complejidades del mundo humano desde la mirada de una inteligencia artificial. La adaptación, en cambio, optó por una estructura más convencional, lo que —de acuerdo con la crítica— desperdició la oportunidad de profundizar en los dilemas del transhumanismo y terminó apoyándose en recursos sentimentales para decirle al espectador cuándo reír o llorar.

Ni Jenna Ortega ni Amy Adams lograron salvar la propuesta pese a sus esfuerzos actorales. La crisis de identidad tonal, atribuida directamente a la dirección y al guion de Waititi, terminó trivializando el dolor de la pérdida y la complejidad moral de los personajes, dos ejes centrales del material original.

Un fracaso que marca a Waititi

El traspié de Klara y el Sol no aparece de la nada: se enmarca en un declive que, según la crítica especializada, viene gestándose desde 2022 y 2024 para un director que hasta entonces era considerado una de las grandes promesas de Hollywood. La película se convierte así en el episodio más reciente de una etapa complicada para Waititi, tanto en su relación con la crítica como con el público.

La IA como tema narrativo, también en la vida real

Más allá del tropiezo cinematográfico, Klara y el Sol vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que ya no es solo de ciencia ficción: qué rol juega la tecnología —y en particular la inteligencia artificial— en nuestra vida cotidiana. La historia de Klara es una fábula extrema, pero el vínculo entre personas y dispositivos inteligentes es, cada vez más, parte del día a día real.

En ese sentido, elegir bien los equipos con los que convivimos todos los días —una notebook, un celular— también importa, y no hace falta pagar de más para tener tecnología confiable. Optar por equipos reacondicionados con garantía es una forma concreta de acceder a buenos dispositivos sin resignar seguridad ni respaldo, algo que en Argentina cada vez más usuarios tienen en cuenta a la hora de renovar su equipo.

Ver notebooks reacondicionadas con garantía →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *